Trabajar en una florería ha de ser lo más bonito del mundo.
Darles todas esas flores a tantas personas que han juntado valor en sus corazones para pedir disculpas, para decir: “Te quiero,” para confesar sus sentimientos, para despedirse de alguien.
¿Cuántas palabras estarán contenidas en los tallos, cuántos besos en los pétalos, cuántas risas y cuántas lágrimas en cada gota que cuelga de las hojas?
¿Cuántos latidos por segundo dará cada corazón al momento de dar o recibir flores?
Trabajar en una florería ha de ser lo más bonito del mundo.