(Título plagiado de la manera más vil de @DieguenKo).

Y es que ése es justamente el problema: ¡es tan difícil encontrarles el corazón a los hombres de ahora!

Todos ocultan su corazón. Detrás de miles de excusas tontas, además. “Yo no tengo corazón.” “Dios me dio una piedra en vez de un corazón.” “Me lo han robado.” “No estoy listo para entregarlo.”

¡Pamplinas! El corazón no se pierde cuando se rompe, se hace más fuerte; no se olvida cuando se entrega, se hace más grande; no se vacía cuando ama, se llena cada día un poquito más.

¡No, señores! ¡No sean estúpidos!

¿Cuál, carajo, cuál es el miedo que parecen tener todos a entregar su corazón? ¿No se cansan de vivir amedrentados, huyendo siempre del dolor?

Porque yo sí. Yo ya estoy hasta la madre. Yo he decidido llevar el corazón en la mano. ¡¿Y qué si me lo rompen?! ¡¿Y qué si me lo intentan robar?! ¡¿Y qué si me enamoro?!

Estoy listo para todo eso y para tanto más.

Porque (qué estúpido) yo sí creo en ese amor de cuento de hadas, en el que uno tiene tres días para enamorar a su príncipe y darle el Beso de Amor Verdadero, en el que la rosa perece a los 21 años del príncipe y sólo su otra mitad puede enseñarle el amor, en el que rescatar a alguien de un ogro hambriento basta para descubrir que es con quien quieres pasar el resto de tu vida, en el que la zapatilla calza a la perfección y un beso te despierta del sueño eterno y un sapo es un príncipe y donde un trato para ver las luces flotantes de la ciudad se convierte en la aventura más grande de tu vida y la persona que te libera de todos tus temores.

¡Ya basta!

¿Cuál, carajo, cuál es el miedo que parecen tener todos a enamorarse?

En este texto les dejo mi corazón. Rómpanlo, róbenlo, cómanlo, vomítenlo, písenlo, júzguenlo, rechácenlo, acéptenlo o destrúyanlo. Tómenlo y sustitúyanlo por el suyo. Hagan de él lo que quieran. Está listo para todos ustedes y saldrá más grande y más fuerte que antes.

LOS RETO.